LAS EPOPEYAS
:: Introducción
:: Cronología
Primero Sitio (del 15 de junio al 14 de agosto)
• La batalla de Las Eras. (15 de junio)
• Vuela el Seminario (27 de junio)
• Agustina de Aragón (2 de julio)
• La voluntad de resistir (4 de agosto)
• Amanecimos libres (14 de agosto)
Segundo Sitio
• Vuelta a empezar (21 de diciembre)
• El Regimiento Numancia (31 de diciembre)
• Caen San José y el Reducto del Pilar (11 y 15 de enero)
• Los franceses en Santa Engracia (27 de enero)
• El Heroísmo (1 de febrero)
• Lucha en el Coso (10 de febrero)
• El Arrabal está perdido (18 de febrero)
• Zaragoza capitula (20 de febrero)
1808
Los Antecedentes
5 mayo. Lega a Zaragoza la noticia de la sublevación de Madrid y los hechos del día tres de Mayo.
20 de mayo. En la Gaceta de Madrid, aparece la abdicación del rey.
24 y 25 de mayo. Revuelta zaragozana. Acuden diversos hombres de todo el Valle del Ebro. El Tío Jorge va en busca de Palafox a la Alfranca.
Reunión de gentes en la casa de correos, se comentan las noticias. Carlos González, estudiante de cirugía-practicante, se pone la escarapela roja. Se le une Juan José Nuñez y se dirigen hacia Capitanía General donde el Capitán General Guillelmi se niega a entregar las armas, por lo que es conducido a la Aljafería y detenido allí.
Los hermanos Torres convencen a Guillelmi de que entregue las armas al pueblo.
Entrega 25.000 fusiles y 80 cañones que se encuentran en la Aljafería.
El segundo comandante, el General Carlos Mori, queda como máxima autoridad en la ciudad.
Jorge Ibort (el Tío Jorge) marcha a la Alfranca. Palafox acepta el cargo de Capitán General de Aragón. Carlos Mori lo acepta.
26 de mayo. Palafox es nombrado capitán general. Para dotar su repentino cargo de legitimidad, se decide convocar a las Cortes del Reino de Aragón para el 9 de junio. Siguiendo la tradición, se convocó a los cuatro brazos o estamentos; Iglesia, nobleza, hidalgos y ciudadanos, que ratificaron el nombramiento de Palafox y establecieron una Junta Suprema de Gobierno.
Palafox, capitán general de Aragón. Hay una cierta desconfianza del sector militar por parte de la población ciudadana.
Se llega a detener a Sangenis como espía.
30 de mayo. Napoleón tiene noticia de la rebelión de Zaragoza frente al gobierno profrancés de Bayona. Refuerza tropas en Pamplona. Pone al frente a Lefebvre.
En Zaragoza se convoca una Junta, leva de hombres entre 17 y 40 años
31 de mayo. Se emite un Manifiesto: si algo pasase a la familia real española, la nación usaría de su derecho electivo “a favor del archiduque Carlos de Austria, nieto de Carlos III”.
6 y 14 de junio: Victoria del Bruch
Toma de Barcelona por los franceses. Zaragoza se convierte en lugar donde refugiarse.
8 de junio. Primera línea defensiva de Aragón: Tudela.
Defendida por el hermano de Palafox, el marqués de Lazán. Son derrotados.
13 de junio. Mallén, nueva batalla en campo abierto, son derrotados.
14 de junio. Alagón, Palafox intenta resistir con 8.000-9.000 hombres. La base de la tropa campesina es válida para la guerrilla pero no para lucha profesional. Son derrotados.
Represión en Borja, Huesca, Alcañiz y Daroca a los seguidores de Godoy por afrancesados. En la medida en la que cambian los frentes la represión se produce en un sentido u otro.
Siguiente paso del ejército Imperial: Zaragoza
15 de junio. Comienzo del Primer Sitio. Batalla de las Eras.
El mariscal Lefèbvre llega a Zaragoza con 16.500 hombres. Verdier toma el mando y exige la rendición de la plaza, que es denegada.
No tiene ejército para hacer un sitio en regla y confían en vencer como lo han venido haciendo en las batallas a campo abierto. Lefebvre sitúa en la torre de Escartín, a un Km del Portillo, su puesto de mando.
Tras algunos escarceos en el barrio de Casablanca y en los puentes sobre el Canal Imperial, se desencadena el ataque general francés en la zona comprendida entre el Portillo y la Puerta de Santa Engracia (correspondiente a los actuales Pº Mª Agustín y Pº de Pamplona). La batalla dura desde las 9 de la mañana hasta las doce Las compañías cívicas de paisanos tienen una destacada actuación al rechazar en tres ocasiones la entrada de los franceses en el Cuartel de Caballería. Se lucha en pasillos y habitaciones al arma blanca. En la Puerta del Carmen se rechazan todos los ataques que se suceden durante el día. En la puerta de Santa Engracia (Pza. de Aragón), una carga de caballería de los Lanceros del Vístula (polacos) consigue quebrar la resistencia, girando por la actual calle Albareda para copar por la espalda, primero la Puerta del Carmen, luego la del Portillo. Los jinetes fueron detenidos por la reacción de los paisanos, especialmente mujeres, armadas con navajas, tijeras, ladrillos. Al anochecer los franceses se retiraron hasta Casablanca. De los 3.000 atacantes que componían el cuerpo de ataque principal, los franceses contaron 1.500 bajas, 700 de ellos muertos. Los zaragozanos recogían 300 cadáveres propios. El asedio había comenzado
Primer Sitio. (del 15 de Junio al 14 de Agosto)
20 a 23 de junio. Los defensores cobraron desde entonces nuevos bríos y se dedicaron con febril actividad a fortificar el recinto, convirtiéndo Zaragoza en un inmenso taller donde nadie estaba ocioso, dando acertadas disposiciones tanto el teniente de Rey D. Vicente Bustamante, como el Intendente D. Lorenzo Calvo de Rozas (clave en las salidas para buscar refuerzos) y el ilustre ingeniero D. Antonio SanGenís que, preso antes por sospechoso, fue al fin puesto en libertad para que dirigiese las obras de defensa.
23 de junio. Batalla de Épila y derrota de los zaragozanos. Mandaba los ejércitos imperiales en Épila el coronel Chopiski, que les vence la noche del 22 al 23 de junio.
25 de junio.
Se toma juramentos a los Tercios zaragozanos por parte del hermano de Palafox, el Marqués de Lazán.
Llega Verdier. Más veterano que Lefebvre. Militar prestigioso en Castiglione, El Cairo, Austerlizt y la Campaña de España de 1793. Acompañado de su mujer que cuida a los soldados.
Jura de bandera de los voluntarios. Jura de los defensores de Zaragoza en la plazuela del Carmen. Se preparan varias banderas: Regimiento Extremadura, Primer Tercio de Valientes Aragoneses, Primer Batallón de Voluntarios de Aragón, Batallón de Cazadores del Campo de Cariñena.
La bandera era un lienzo con la Virgen del Pilar y las armas de Aragón y Zaragoza a los lados. Las Compañías, luego llamados Tercios, eran de voluntarios por la ausencia de militares. Una de estas banderas marchará tras la derrota a los Inválidos, junto a la tumba de Napoleón. Tenemos noticias de ellas por primera vez en el 15 de junio. Uno de los bordadores fue Salamero.
26 de junio. El general Verdier, que tomó el mando del ejército sitiador, ve elevado su efectivo con los refuerzos y baterías.
27 de junio. Vuela el Seminario
Un descuido, provoca que un cigarro haga estallar el almacén de pólvora más importante de la ciudad ubicado en las dependencias de alojamiento del Seminario de San Carlos (a la altura del Coso 121-129) cuando su contenido se iba a distribuir por la ciudad en almacenes secundarios. Todo el frente en esa zona del Coso Bajo queda arruinado. Los franceses, en mitad del caos, intentan penetrar en la ciudad pero son rechazados.
28 de junio. Verdier dispuso el ataque del monte Torrero, posesionándose casi sin resistencia. Los franceses establecieron allí su Cuartel General. (El teniente coronel D. Vicente Falcó, comandante del puesto, fue preso, procesado; y condenado a muerte por Palafox).
30 de junio. Comienzo del bombardeo, que continuó todo el día y noche del 1º de julio, dirigiendo además la artillería sus fuegos contra la Aljafería, convento de Agustinos, cuartel de Caballería y puertas de Sancho, Portillo, Carmen y Santa Engracia.
Los sitiados aprovecharon la larga inacción del enemigo, construyendo blindajes, zanjas y barricadas en diferentes calles, preparando sacos para cubrir las brechas y levantar baterías, además de habilitar los sótanos para talleres, y para guarecerse. También quemaron y talaron las huertas, olivares, quintas y jardines que perjudicaban la defensa.
Llegan refuerzos que consigue Palafox. Catorce mill explosivos caen sobre Zaragoza. Fracasa el intento de rendir Zaragoza por las bombas. Se prepara el asalto.
2 de julio Agustina de Aragón.
(Grabado de Wilkie The maid of Saragossa)
Los franceses reforzados hasta un total de 14.000 hombres. Ahora dirigidos por el General Verdier cambian de táctica. Durante 24 horas seguidas se bombardea la ciudad a razón de 1 granada por minuto. Los 1.500 proyectiles arruinan parte de la Aljafería y el Portillo. El día 2 se desencadena el ataque general francés por el oeste de la ciudad, con un ataque de distracción sobre el convento de San Agustín en el este. En la Puerta de Sancho son rechazados por Santiago Renovales, en tanto que los escopeteros de San Pablo hacen lo mismo en San Agustín. La fiereza del ataque francés, deja sin defensores, sin embargo, la batería del Portillo, cuando la columna francesa se aproxima en formación para penetrar en la ciudad, una mujer, Agustina Zaragoza, prende la mecha de un cañon de 24 libras cargado con balas de fusil, Palafox, testigo de la hazaña, la nombra sargento. Será destinada a la Puerta del Carmen.
La mortandad entre los franceses y la sorpresa, da tiempo a que lleguen los refuerzos para taponar la brecha. Los franceses vuelven a cambiar de táctica. Fracasados los ataques directos, se preparan para establecer un asedio en toda regla
El regimiento de Extremadura acude en ayuda de la ciudad.
11-12 de julio. Los franceses dirigen el ataque contra la torre del Pino y convento de Santa Engracia, como puntos más salientes y por lo tanto menos franqueables del recinto. Se trasladaron algunas fuerzas al otro lado del Ebro para incomunicar la ciudad por la parte del Arrabal, llegando a dominar toda la campiña hasta el Gállego. Se intenta cerrar un sitio en toda regla mediante la construcción de un puente de barcas sobre el Ebro a la altura de Ranillas. En la noche del 11 al 12 asaltan el convento de Capuchinos, entregado a las llamas por los nuestros antes de retirarse, y ocupan también el de San José.
Los sitiados hacían frecuentes salidas, peleando diariamente con el enemigo.
23 de julio. Ataques infructuosos para apoderarse del convento de Trinitarios, sin éxito alguno, costando el encarnizado combate grandes pérdidas a los franceses.
29 julio. Los franceses atacan los molinos de las Almas y del Pilar
1 al 3 de agosto. Los franceses se retiran de Madrid. Bombardeo general sobre Zaragoza.
llegan más tropas francesas al mando de Bazancourt.
El 31 de julio comenzó un bombardeo sistemático de la ciudad. Firmemente apoyados los franceses en las trincheras que ya rodean la ciudad y con más de sesenta piezas de artillería, el fuego cayó como la lluvia sobre las puertas, las calles y las gentes, empapando de muerte y cenizas la ciudad.
Ninguna parte de la ciudad queda a salvo durante los tres días continuados que dura el bombardeo. Se incendia el Hospital General ubicado en el Coso. Altabás, Santa Engracia, San Agustín, Jerusalén... son conventos dañados con mayor o menor intensidad por el bombardeo. Los enfermos del Hospital son evacuados en plena noche y los dementes vagan por las calles. En las murallas de la ciudad, las puertas del Carmen y Santa Engracia son especialmente castigadas. También la Aljafería. Todo presagia un ataque definitivo.
4 de agosto.: La voluntad de resistir

Después de tres días de un bombardeo sistemático sobre toda la ciudad, al alba del Cuatro de Agosto se desencadena el ataque final, es la última intentona. Hay un cambio de estrategia: ha fracasado el ataque directo (Batalla de las Eras) y el sitio en toda regla (cruce del Ebro).
Al mediodía los franceses penetran por la huerta de Santa Engracia y entran como un torrente en la ciudad. Verdier intentó dividir la ciudad en dos, dirección sur-norte. Organizadas las fuerzas francesas en tres grandes columnas, con sus correspondientes reservas, mandadas la de la derecha por el general Habert, la del centro por el general Bazancourt y la de la izquierda por el general Grandjean. Dichas columnas, dotadas de artillería de campaña, se lanzaron a las brechas al acostumbrado grito de ¡Vive l'Empereur! despreciando el terrible fuego con que les recibieron los sitiados, los cuales disputaron encarnizadamente el convento de Santa Engracia.
Los imperiales, dentro ya de Zaragoza, y dueños de toda la línea comprendida entre la puerta del Carmen y la puerta de Santa Engracia, se vanagloriaban de ser dueños de la ciudad, y se disponen para acometer las defensas interiores y la entrada por las calles de Santa Engracia y Azoque, las únicas que conducían directamente al Coso;
el General Verdier , que desea economizar la sangre de sus soldados lanza un ultimátum con la lacónica frase: “Cuartel General Santa Engracia: Paz y capitulación”. La respuesta es: “Cuartel General Zaragoza: Guerra a cuchillo”.
El gran número de efectivos, ya dentro de la ciudad, provocó una encarnizada lucha con numerosas bajas en ambos ejércitos, decidiéndose la salida de Palafox de Zaragoza para buscar tropas de refuerzo.
Las columnas francesas, reforzadas, llegan hasta el Coso entre el saqueo y el incendio.
El pánico se apodera de la población que intenta huir en masa por el puente de Piedra, donde el teniente Tornos detiene a la multitud apuntando los cañones de San Lázaro contra ella. Mientras, los franceses organizan tres columnas de ataque desde el centro de la ciudad: una por el Coso Bajo hacia la Magdalena. Otra por el Coso Alto, hacia San Juan de Los Panetes. La tercera por San Gil, directamente hacia el Puente de Piedra.
Vecinos aislados tirotean a los franceses en el Coso. Grupos organizados los detienen en la Magdalena y los acribillan desde las casas y los tejados. En el Coso Alto, el cura Sas acude con refuerzos y también los detiene a la altura de las Escuelas Pías. Finalmente, la columna del centro se confunde de calle y entra por la puerta Cinegia, perdiéndose en el dédalo del Tubo, donde reciben ataques de todas partes y se enfrentan a paisanos al arma blanca.
La multitud concentrada en el Puente de Piedra retorna al combate, se montan más barricadas y se acorrala a los franceses en numerosos puntos, viéndose obligados a retroceder al final del día a la zona de partida (alrededores de la actual Plaza España).
La calle donde se produjeron unos de los más fieros combates de aquel día, en la zona del Tubo, lleva ahora el nombre del Cuatro de Agosto. Ese día, en Zaragoza, triunfo la voluntad de resistir.
5 de agosto. Se renovó el combate. Unos y otros habían aprovechado la noche trabajando sin cesar para cubrirse y levantar baterías peleándose encarnizadamente en el convento de Santa Catalina, que quedó al fin por los zaragozanos, los cuales fueron después asaltando las casas inmediatas al Hospital general, ocupando también el Jardín Botánico.
El general Palafox avanza desde Osera y reune en Villamayor unos 500 hombres con otro convoy de más de 200 carros, se enseñorea de la izquierda del Ebro haciendo rebasar el río a las fuerzas que la ocupaban, y el día 8 volvió a pisar de nuevo las calles de Zaragoza sin haber perdido un solo hombre. Por entonces se había hecho ya pública la noticia de la victoria de Bailén (ocurrida el 19 de julio) y la evacuación de Madrid por el intruso, y creciendo con ello y los refuerzos recibidos el ardor de los sitiados.
13-14 de agosto. Vuela el Monasterio de Santa Engracia.

“Amanecimos libres de franceses” escribe Casamayor. Habiendo fracasado el ataque general del cuatro de agosto, la llegada de refuerzos de Palafox, principalmente catalanes hace insostenible la posición francesa, que también teme la llegada de un ejército español después de la batalla de Bailén. Se produce el asalto que dieron al Hospital de Convalecientes, persiguiéndoles los Migueletes catalanes cuchillo en mano. La madrugada del 14 de agosto, en que habiendo recibido la orden definitiva de levantar el sitio, emprendió el enemigo la retirada camino de Pamplona entregando a las llamas los almacenes de Monte Torrero, el Hospital general, San Francisco y demás edificios que quedaban en pie de los que había ocupado, volando el monasterio de Santa Engracia y abandonando heridos, piezas de artillería de todos los calibres, con un número considerable de fusiles y gran cantidad de municiones, víveres y efectos de todas clases.
El Primer Sitio ha terminado.
Septiembre. Zaragoza se prepara.
Se cierra el perímetro defensivo de la ciudad, en una nueva línea de murallas que engloba los monasterios anteriormente aislados, se fortifican los puentes sobre el Huerva con la construcción del Reducto del Pilar (recordado hoy por un pequeño monumento erigido sobre su emplazamiento, en la puerta de “El Corte Inglés”) y los trabajos en el monasterio de San José (junto al actual puente de San Miguel), se convierte el Arrabal en una ciudadela y se patrulla el Ebro con cañoneras tripuladas por cartageneros.
Zaragoza esta vez había hombres dispuesto de más tiempo para preparar la defensa tanto a nivel de fortificaciones como de. En Zaragoza, además de sus 40.000 habitantes, se concentran 30.000 soldados procedentes de toda España en retirada después de la derrota de Tudela.
23 de noviembre. El mariscal Lannes derrota a Castaños y Palafox en Tudela.
Vuelve la amenaza a Zaragoza.
Segundo Sitio. (del 21 de diciembre 1808 al 20 de febrero de 1809)
21 de diciembre. Comienza el Segundo Sitio
Los generales Moncey, Mortier, Suchet, Gazan, Junot y Lannes se presentan en Zaragoza el 21 de diciembre con dos Cuerpos de Ejército, 35.000 hombres y artillería de asedio. Vuelven los franceses al monte de Torrero y al Arrabal, donde se produce un contraataque que expulsa a los asaltantes.
Ante la imposibilidad de un ataque rápido, comienza la guerra de trincheras, se cierra el cerco a fines de diciembre mediante puentes de barcas sobre Ranillas.
Primero trincheras, luego bombardeo, luego minas y, sobre las ruinas finales, la ocupación.
Madrid capitula y solicita a Zaragoza que lo haga; Palafox responde “Después de muerto hablaremos”. Se ha multiplicado el número de defensores, paradójicamente sería la causa del desabastecimiento y las enfermedades, determinantes en la capitulación de la plaza.
31 de diciembre: Salida del regimiento Numancia en descubierta por la Bernardona
Los trabajos de asedio francés avanzan metódicamente. La estrategia francesa estará muy determinada por la ingeniería y la cautela. Tras rodear la ciudad, se dispuso a cavar trincheras cada vez más cercanas a las puertas de la ciudad y mediante la utilización de minas se iban destruyendo las defensas. Palafox ordenaba incursiones de castigo fuera de la ciudad, muchas de ellas con éxito, pero el cerco era definitivo. La caballería española hace una salida el 31 de diciembre consiguiendo entorpecer momentáneamente los esfuerzos franceses, especialmente en la Bernardona, con una destacada actuación del Regto. Numancia.
El sitio durará 62 días.
1809
11 de enero. A pesar de la heroica defensa de Renovales, el convento de San José es ocupado por los franceses.
15 de enero. Cae el Reducto del Pilar.
Los franceses quedan dueños de toda la margen derecha del Huerva, con lo que pueden hacer avanzar sus trincheras contra los muros de la ciudad en los sectores marcados por el propio Napoleón: Santa Engracia y Puerta Quemada, salientes que no permitían los fuegos defensivos de flanco.
27 de enero. Cae el Convento de Santa Engracia.
Se produce el gran ataque, que es rechazado en Santa Mónica y apenas consigue ocupar algunas casas en la calle Pabostre, pero sí tiene éxito en Santa Engracia, donde la infantería polaca consigue ocupar el monasterio, algunas casas cercanas y giran hacia la Puerta del Carmen, ocupando el monasterio de los Trinitarios.
Sin embargo, una vez dentro de la ciudad, los franceses se encuentran con todas las calles bloqueadas con barricadas y las casas convertidas en fortines, y la masiva participación popular, que había sido un tanto dejada de lado hasta ese momento.
El mariscal Lannes, que ha tomado el mando, ordena que se avance sobre seguro para evitar pérdidas. La táctica es minar, volar y ocupar las ruinas. Todo, con el apoyo de 160 bocas de artillería. Aun así, la lucha se desarrolla lenta y penosamente, entre las ruinas provocadas por los explosivos, a través de troneras abiertas en las paredes, escalando hasta los techos, atacando a retaguardia a través de los tejados.
Los jefes franceses comentan: Ayer decíamos, hoy estamos en Jena, mañana en Berlín. En Zaragoza decimos: hoy ocupamos la planta baja de una casa, mañana intentaremos tomar la siguiente.
29 de enero. Se produce el ataque al monasterio de Santa Mónica, que es ocupado al día siguiente, a pesar de la resistencia de los Voluntarios de Huesca mandados por el Teniente Coronel D. Pedro Villacampa. Desde esa posición comienza la preparación para ocupar el vecino Convento de San Agustín, que daría paso a las calles Palomar y San Agustín, vías rectas hacia el Coso en la Magdalena.
1 de febrero. Calle del Heroísmo

La lucha tiene lugar el 1 de Febrero y termina con la ocupación del convento de San Agustín, a pesar de la terrible resistencia dirigida por el "Tío Garcés", agricultor de Garrapinillos que se hace fuerte en la torre con varios hombres, resistiendo varios días.
Ese mismo día se produce un rápido avance francés a lo largo de la calle Quemada, pero cuando alcanzan el Coso, todas las campanas de la ciudad tocan a rebato y una gran muchedumbre, con numerosas mujeres, expulsa a los invasores de toda la calle y les hace perder varias casas de Pabostre, ocupadas días antes. Por ese motivo, tal calle se denomina actualmente calle del Heroísmo.
6 de febrero. Los franceses ocupan el Hospital de Gracia y puede iniciar el avance a ambos lados.
8 de febrero. Consiguen ocupar también el monasterio de Jesús en el Arrabal, lo que permite acercar las trincheras al centro del barrio.
10 de febrero. En el corazón de la ciudad.

El avance francés había empleado mas de 12 toneladas de explosivos para avanzar hasta ese punto (Pza. de España), pero ya están en el Coso.
Se produce el ataque al monasterio de San Francisco, precedido por una gran mina de 1.000 kilos, con una dura lucha que dura dos días, al término de los cuales por las gárgolas de desagüe caía sangre como si lloviera ...
Por la parte de Tenerías, los franceses están a punto de poner su pie en la Magdalena. Comienzan a preparar minas contra la Universidad, protegida lateralmente por una Casa-baluarte junto a la Puerta del Sol.
Habían necesitado 10 días para avanzar 500 metros. Los zaragozanos, faltos de munición utilizaban cualquier fragmento como proyectil. Un oficial francés recibió el impacto de un engranaje de reloj que fue enviado por Lannes a Napoleón para mostrarle la fiereza de la defensa.
18 de febrero. El Arrabal está perdido.
Durante seis días se resiste en esas posiciones, que finalmente caen el día 18, tras el empleo de grandes cantidades de pólvora y diez ataques contra la casa. Ese mismo día cae el Arrabal y el convento de San Lázaro, en un combate en el que por primera vez los franceses capturan un número apreciable de prisioneros.
Las condiciones de vida son penosas dentro de la ciudad, donde las enfermedades (especialmente tifus y disentería) se cobran hasta 700 víctimas diarias. Es imposible enterrar todos los cadáveres, que se convierten en nuevos focos de transmisión. Los combatientes se encontraban sin fuerzas, desplomándose en sus posiciones.
19 de febrero. Palafox cede sus poderes a una Junta presidida por Pedro Mª Ric, que, tras evaluar la desesperada situación, pide condiciones para capitular.
20 de febrero. Capitulación de Zaragoza.
Preside la Junta Pedro María Ric. Palafox, enfermo de tifus, cede el mando al teniente general O'Neille agonizante, al igual que el barón de Warsage, herido por bala de cañón, será el general Saint Marq el que decidirá aceptar la capitulación, pese a la negativa de Palafox. La firma de la capitulación se hace a las siete de la tarde en Casablanca.
La capitulación fue dura en extremo por deseo de Napoleón y por el espectáculo de los 6.000 cadáveres que alfombraban las callejas de Zaragoza y el desfile de las tropas vencidas El acto se formalizará con la entrega de armas y banderas al día siguiente en el Portillo.
21 de febrero. El fin: Sobre la tragedia se inicia el mito.

El paisaje es dramático en ese día de invierno. Más de 700 muertos diarios por enfermedad. El tifus y la disentería dueños de una ciudad en ruinas. Miles de cadáveres insepultos. Un total de 19 toneladas de explosivos empleados en las minas, más diez toneladas preparadas para estallar simultáneamente en el Coso y balas contra cañones.
De acuerdo con las capitulaciones, al mediodía, salen, a pie, los 12.000 defensores que quedaban en condiciones de andar, por el Portillo para depositar sus armas. Siguiendo las instrucciones directas de Napoleón les espera el cautiverio y trabajos forzados en las marismas francesas. Solo llegaron a Francia 6.000 ya que muchos se librarán por morir en el suplicio del camino, la venganza será la rúbrica del segundo sitio con ejecuciones selectivas, como las del cura Sas y del padre Boggiero…
En Zaragoza habían perecido 54.000 personas por la enfermedad, los combates y el bombardeo.
La hermosa ciudad, que contaba al empezar el sitio con unos 55.000 habitantes, ya sólo tiene 18.000 y de éstos, 14.000 enfermos.
El Mariscal Lannes escribe a Napoleón: “Sire, esto es horrible... la victoria da pena”