En Zaragoza la nueva centuria significa crisis de abastecimientos y
malestar popular. La guerra, de "Las Naranjas", una serie concatenada
de inclemencias climáticas, las tremendas inundaciones de Junio que arrasarían
las cosechas provocando una gravísima carestía y la conmoción correspondiente.
La subída de precios, en días, superó el 50%. El momento fue tan crítico
que se haría urgente ultimar la concreción del Monte Pío de Labradores,
la institución, deseosa de socorrer las necesidades de los labradores
había logrado de la generosidad del Rey que se le consignase y entregase
del caudal de expolios de la Mitra de Zaragoza la cantidad de 20.000 duros
con destino al establecimiento de dicho Monte Pío de labradores para alivio
de sus necesidades. La distribución de tales caudales debería hacerse
en tres épocas: para recoger la cosecha, para la sementera, y para adquisición
de caballerías de labor y mejora del utillaje, obligándose a devolver
lo prestado en el tiempo de dos años en cuatro veces.
Además de Zaragoza otras villas y lugares se beneficiaron en 1801 de tales
préstamos para las tareas de la recolección y la adquisición de animales
de labor, hasta un total de 140.978 reales de vellón y 28 maravedíes.
Las medidas drásticas que se tomaron en este año para evitar la salida
de trigo de Aragón, serán ya la norma y no la excepción en los años inmediatos.
Los años comprendidos entre 1802 y 1804 mantendrían las constantes de
crisis con las dificultades inherentes de abastecimiento.
La epidemia de Fiebre Amarilla que se desató al año siguiente en Andalucía
ocasionó perturbaciones migratorias que afectaron en sus ondas terminales
a Aragón, viéndose Zaragoza incrementada en su número habitual de gentes
marginadas por un aluvión de pobres provinientes de Castilla, de los que
queda noticia en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, la Hermandad
del Refugio y la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País, que respondiendo
a una Real Orden de 18 de Septiembre de 1803, organizaron la mínima atención
posible a los desplazados, mediante cobijo, raciones de pan y sopa. La
Económica distribuyó desde el 25 de Diciembre de 1803 al 30 de Abril de
1804, un total de 218.432 raciones de pan de a seis onzas y 441.774 raciones
de potaje de a dieciocho onzas.
Los acontecimientos que habría de vivir el reino de Aragón y muy especialmente
la ciudad de Zaragoza en torno a 1808, deben ser entendidos en la reiterada
y secular capacidad de protesta, reacción y alteración subvertidora del
orden impuesto a sus ciudadanos ante las cíclicas crisis de subsistencias,
que se manifiestan con expresiones violentas de carácter foral, unas veces,
xenófobo, otras, y, frecuentemente, de airada protesta contra el mal gobierno.
Leer más: "Zaragoza en los inicios de la nueva centuria" José
Antonio Armillas ![]()