El día 7 de junio de 1808 salió Lefebvre-Desnouettes de Pamplona con
4.000 hombres y se dirigió a Zaragoza pasando por Tudela donde el día
2 se habían alzado sus habitantes a instancias de su correspondencia con
Palafox que les había prometido armas. Sin embargo pasaban los días y
Palafox se demoraba en enviar el armamento prometido, causando una fuerte
inquietud entre los comprometidos que derivó en la detención de personajes
considerados como tibios por los patriotas como es el caso del conde de
Fuentes, apresado en Valtierra, y también el marqués de Montesa y Manuel
Resa, estos últimos por tratar de alejarse de la ciudad. El 6 de junio
por fin Palafox envió a su hermano el marqués de Lazán con un Tercio de
paisanos y cuatro cañones, gran número de fusiles y municiones. Hacia
el atardecer llegó a Tudela donde se le incorporó José Obispo con sus
hombres. En total, Lazán disponía de unos 5.000 combatientes, en gran
parte tropas inexpertas e indisciplinadas.
Después de un rápido enfrentamiento que acabó con la retirada de los españoles,
Lefebvre permaneció en Tudela los días 9, 10 y 11 de junio con el fin
de restaurar el puente sobre el Ebro que había sido volado en la defensa
de la ciudad y esperar nuevos refuerzos que llegaban el día 12: desde
el Pamplona se le incorporaba el primer regimiento de la Legión de Vïstula
y unos pocos soldados franceses.
El marqués de Lazán, tras la pérdida de Tudela, fijó su cuartel general
en Alagón y trató de coordinar a su gente. La única tropa con la que podía
contarse era con los Fusileros, con las compañías de Obispo y con los
Dragones a los que se iban uniendo los dispersos del batallón de Voluntarios
de Tarragona que poco a poco desaparecían de Pamplona. En total es posible
que se llegase a una fuerza de unos 3.000 hombres, 100 caballos y 4 piezas
de artillería.