JOSEFA AMAR Y BORBÓN
Hidalga aragonesa, hija del famoso médico de cámara de
Fernando VI, José Amar, y de Ignacia de Borbón; emparentada
con muy ilustres familias de la región e incluso con el Conde
de Aranda. En toda su familia destacaban las profesiones liberales de
médico o abogado. Sus hermanos se dedicaron a la milicia y a
la Iglesia; se casó a los 23 años con un hombre viudo
al que apenas conocía, mucho mayor que ella Joaquín Fuentes
Piquer, oidor de la Audiencia de Aragón, que murió tras
grave enfermedad en 1798. También murió trágicamente
su hijo Felipe. En 1782 fue nombrada socia de mérito de la Real
Sociedad de Amigos del País de Zaragoza. En 1787 lo fue de la
Junta de Damas, vinculada a la Real Sociedad de Madrid, y posteriormente
de la Real Sociedad Médica de Barcelona. Se dedicó principalmente
a la traducción de obras extranjeras, principalmente científicas.
Entre 1782 y 1784 tradujo anotados los seis tomos del Ensayo histórico-apologético
de la literatura española contra las opiniones preocupadas de
algunos escritores modernos italianos del abate Francisco Javier Lampillas
contra Girolamo Tiraboschi (1786). A éste añade además
un Índice de autores y materias. La Sociedad de Amigos del País
de Zaragoza le encargó además la traducción del
Discurso sobre el problema de si corresponde a los párrocos y
curas de aldea instruir a los labradores en los elementos de la economía
campestre, acompañado del plan de Francesco Griselini. Prologó
la edición en 1783. En 1783 estaba escribiendo una Aritmética
española y tradujo el Diario de Mequinez. Vivió casi toda
su vida en Aragón (Zaragoza, Tarazona, Borja).
Tuvo eruditos preceptores y fue una lectora apasionada. Para poder
satisfacer su ansia de saber aprendió latín, griego, italiano,
inglés, francés, portugués, catalán y un
poco de alemán. También le interesaron las cuestiones
bibliográficas. Alcanzó, pues, una erudición más
que notable, que ejerció con independencia de juicio y en los
parámetros de un europeísmo universalista y no tuvo igual
entre las escritoras españolas de su siglo. Conocía toda
la obra de los ilustrados e ideólogos franceses y la de John
Locke, y su pensamiento pasó de una Ilustración avanzada
a un liberalismo convencido. Aborreció la extrema religiosidad
de la cultura de la época y se mostró en todo como una
laica convencida; nunca citó a escritoras religiosas: para ella,
como si Santa Teresa y sor Juana no hubieran existido. En ese sentido,
su feminismo fue más radical incluso que el de su contemporánea
Margarita Hickey. Desaprueba que las niñas se eduquen en conventos
de monjas y que incluso existan los conventos de monjas. Defendió
en la Real Sociedad Aragonesa de los Amigos del País de que formaba
parte la independencia y dignidad de la mujer, por medio de su traducción
de uno de los libros europeos más famosos sobre el tema, el de
Knox, Essay moral and literary, y de varios discursos que escribió
y pronunció entre 1786 y 1790: Discurso en defensa del talento
de las mugeres (1786), Oración gratulatoria . . . a la junta
de Señoras (1787) y Discurso sobre la educación física
y moral de las mugeres (1790). En todos estos defiende el feminismo
de la igualdad: el cerebro no tiene sexo, y la aptitud de las mujeres
para el desempeño de cualquier función política
o social.
Prima de Palafox, se señaló su actuación durante
ambos Sitios a través de generosas ayudas tanto en efectos materiales,
como en su participación personal en la defensa de la ciudad.
Estos esfuerzos le llevaron a sufrir un aborto, perdiendo el hijo que
esperaba. Esta enterrada en la iglesia de San Felipe, de Zaragoza.
Biografía: Entrar
" Discurso en defensa del talento de las mugeres, y de su aptitud
para el gobierno, y otros cargos en que se emplean los hombres."
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