BASILIO BOGGIERO SPOTORNO
Nacido en Celle (Italia) en 1752 y muerto en Zaragoza en 1809. Religioso
italiano que participó en los dos sitios de Zaragoza durante
la Guerra de la Independencia Española.
De joven fue enviado a Zaragoza para que se dedicase a la carrera de las armas, pero él prefirió la del sacerdocio, ingresando en la orden Escolapia. Fue un teólogo destacado, gran orador, poeta, con gran fama en Zaragoza. Educador de Palafox, cuando este se hizo con el mando de Zaragoza en mayo de 1808, lo convirtió en su principal consejero. Muy posiblemente es el autor de las proclamas que Palafox publica durante los asedios de la ciudad.
Durante el primer asedio de Zaragoza (de junio a agosto de 1808), colabora con Palafox, llegando a luchar en primera línea en los momentos más difíciles del sitio. Fue apresado por un par de idas por los franceses (del 11 al 13 de agosto), pero le dejaron en libertad. Tras el primer sitio se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia, siendo inmensa su fama. Participa también en el segundo sitio (diciembre de 1808 a febrero de 09).
Tras la rendición de la ciudad, fue asesinado junto a Santiago Sas el 22 de febrero de 1809, rompiendo así Lannes su promesa de respetar la vida de los rendidos. Tras sus asesinatos tiraron ambos cuerpos al río Ebro desde el puente de Piedra por orden de los franceses, hoy existe una cruz recordando dichos sucesos sobre el puente.
Maestro infatigable, el escolapio Boggiero significa uno de los aportes más importantes de la pedagogía del siglo XVIII.
Quizá su obra más destacada fue la Introducción a la elocuencia española, editada en 1784, siendo especialmente interesante, en lo pedagógico, su «Plan de Educación», lamentablemente inconcluso y en el que contestaba a Rousseau en numerosas cuestiones. Tradujo muchas obras, entre ellas de Pascal (Pensamientos, En defensa de la Religión), siendo también autor de numerosas obras menores.
El éxito de los colegios escolapios extraordinario en el siglo XVIII. Hubo al principio una dura lucha para el establecimiento del Colegio Escolapio en Zaragoza, que al final comenzó a funcionar en el año 1733 de forma estable. El colegio, además de la Doctrina Cristiana, tuvo como condiciones para su funcionamiento la presencia de dieciséis religiosos y que se enseñase a leer, escribir, contar, gramática latina y retórica, debiendo ser la enseñanza gratuita, sin excluir las aportaciones procedentes de algún estipendio.
