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Contexto Histórico

Contexto Histórico (1789-1809) | La Guera de la Independencia | Los sitios de Zaragoza | Los Sitios de los Sitios | Los Personajes | Las Epopeyas | Los Sitios en la Memoria | Constituciones
 

EL CLERO

Su actividad en la Guerra de la Independencia es decisiva por cuanto es poderosa su influencia social, que se ejerce a tres niveles: sobre las masas, con sermones y celebraciones patriótico-religiosas. Esta función tuvieron las rogativas que, como la del 1 de junio, se hicieron a la Virgen del Pilar “por las necesidades políticas actuales”. Sobre cada una de las almas en el confesionario. Sobre los responsables políticos, con los consejos y los auxilios aportados. Así lo veían también los franceses; en opinión de Léjeune:

Los sacerdotes con la predicación, con procesiones y con creencias piadosas excitaban hasta el frenesí, el amor a la independencia. Prometían al pueblo la palma del martirio y lo conmovían hasta la más profunda exaltación. Poníanle de relieve el desconcierto de que habían sido objeto sus iglesias en el sitio precedente, como la más criminal injuria hecha a la religión. Y cediendo a estas exterioridades la aversión que les inspirábamos por haber vendido en Francia los bienes de nuestras iglesias, y con el temor de que viniéramos a hacer otro tanto con las suyas nos mostraban al pueblo como enemigos de la religión a los cuales había que exterminar.

Así pues, los eclesiásticos penetran en todos los sectores e infunden en la población su furor antinapoleónico, dan el impulso pero conservan el control del movimiento popular, como recuerda Aymes. Así, en sus Memorias los militares franceses corroboran la opinión del dominico fray Antonio Miguel Yurami:

Averígüese y ese día hallaremos muchos religiosos de soldados, otros de oficiales, unos empleados en secretarías, otros en hospitales, aquellos capellanes del ejército y éstos guerrilleros: ¿y esto no es servir al público? Cuando ha habido insurrecciones en los pueblos, los regulares los han sosegado o a lo menos contenido al pueblo.

En la Zaragoza asediada, el Cabildo se convierte en la institución más influyente. Así, en los primeros días del motín de mayo, su ayuda e influencia es requerida por las autoridades civiles (regente de la Real Audiencia) y por las eclesiásticas (el gobernador eclesiástico) para contener posibles movimientos populares no deseados. Luego la petición se hará sistemática en momentos de riesgo social.
Pero también participan en los escasos órganos de gobierno y su importancia social se irá extendiendo por el abasto del pan, construyendo tahonas a petición de los responsables del abasto municipal, llegando incluso, como en el caso de Miguel Gorría, a ser comisionado por el marqués de Lazán en ausencia de Palafox, para recoger los armamentos dispersos por los pueblos del reino. Palafox confió a eclesiásticos distinguidos por su popularidad el mando de tropas el 28 de enero de 1809: Antonio Lacasa, Manuel Lasartesa, Matías Langa, Miguel Cuellar, Antonio Bayo, Pedro Lasala y Policarpo Romea. Dice Alcaide, de quien procede la cita, que les designó barrios y los alcaldes debían poner a los vecinos bajo las órdenes de estos jefes, a quienes les dio por distintivo una banda blanca.
Los eclesiásticos, especialmente los regulares construyeron día y noche cartuchos de todas clases. También participaron administrando los sacramentos de la penitencia y de la extremaunción en los reductos, ayudaron en los hospitales
Con todo, la participación más importante del clero fue la económica; y sobre todo, la del Cabildo zaragozano. Según una estimación hecha por el canónigo Estella, habría hecho durante la guerra de la Independencia aportaciones por unos 12 millones de reales de vellón

Herminio Lafz