MARÍA LOSTAL
Legendaria heroína de la guerra de la Independencia, de la que
no consta ni lugar ni fecha de nacimiento. Durante el primer sitio de
Zaragoza, su figura se destacó entre los defensores de los aledaños
de la Puerta del Carmen. La épica de los Sitios le atribuye un
notable protagonismo en la defensa del Colegio de Carmelitas de San
José, lugar del que, ante la entrada inminente del enemigo, logró
sacar las reliquias y objetos sagrados allí custodiados, poniéndolos
a buen recaudo en el Hospital de Convalecientes. En premio a sus servicios,
el general Palafox le concedió una pensión de seis reales
diarios, luego prorrogada por el rey Fernando VII en las personas de
sus hijos, Antonio, Joaquín y Ángeles Sola Lostal. Éstos
habían quedado tempranamente huérfanos, toda vez que el
padre había muerto en acción de guerra durante el segundo
sitio, y la madre, María Lostal, fallecía, por causas
no bien determinadas, entre finales de 1809 y principios de 1810.
Con posterioridad a su muerte, por acuerdo municipal se impuso su nombre
a la calle de Zaragoza hasta entonces conocida por Nuevo Ensanche de
Miraflores, en el Camino de las Torres.