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Contexto Histórico

Contexto Histórico (1789-1809) | La Guera de la Independencia | Los sitios de Zaragoza | Los Sitios de los Sitios | Los Personajes | Las Epopeyas | Los Sitios en la Memoria | Constituciones
 

VILLACAMPA Y MAZA DE LIZANA, PEDRO

(Laguarta , H. 1776 - Madrid, 1854). De familia labradora, actuó en la guerra contra la Convención , en la que en enero de 1795 alcanzó el grado de primer subteniente. En 1800 era capitán del Batallón Aragón en Baleares; en 1808 jefe del primer tercio de voluntarios de Huesca; jefe de la División del Ala Izquierda de Aragón; en febrero de 1814, teniente general; en 1814, capitán general de Madrid. Fue detenido esa última fecha en el castillo de Montjuich y dado de baja en el ejército hasta 1820, año en el que el pueblo lo proclama capitán general de Cataluña. En 1814, perseguido, emigra a Malta y Túnez. En 1833, con la amnistía general, es reintegrado a los empleos y honores de 1820. En 1834-35 es gobernador militar y político de Menorca; en 1839, capitán general de Baleares; y en 1854, presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina.

Villacampa -treinta acciones de guerra y nunca derrotado era un serrablés (de Laguarta) de gran robustez física; cuando iba para cura se quedó en militar; combatió en el 93 como cadete solicitando ser incluido en la unidad más peligrosa: «Los descubridores». Después no dejó de estar en activo, persiguiendo bandoleros y contrabandistas y en la guerra de Portugal. Desde Mallorca, en 1808 se vino a Zaragoza para luchar contra los franceses. Jugó un papel importantísimo en el segundo Sitio, con tal fama adquirida que causó la admiración del mariscal Lannes, quien le hizo prisionero, aunque el aragonés escapó.

Blake le confiere el mando de la derecha del Ebro, y Villacampa forma una división en la que engloba a todas las guerrillas que operan en el territorio; en él desplegó todos sus conocimientos y experiencia de militar profesional, así como la astucia y audacia del guerrillero nato, luchando como un combatiente más hasta cuando ya estaba a punto de ser teniente general. Organiza el territorio de su mando como una gigantesca red de la que difícilmente podrán salir los franceses sin muchas bajas. Orihuela del Tremedal fue su refugio, donde instruía a sus hombres y reponía sus unidades. Cuando los franceses lo atacaron quemándolo, a pesar de la concentración de fuerzas que hicieron para lograrlo se les escapó de las manos y se instaló en Teruel, atrayendo al propio Suchet (de paso para Valencia), quien ocupó la ciudad y también Albarracín, que es igualmente incendiada y saqueada. Pero Villacampa volvería de nuevo a ocupar Teruel, con los franceses encerrados en el Seminario y entre ellos el gobernador de la plaza, el despiadado coronel Plique.

Los franceses, obligados por los guerrilleros, cuando se encuentran de guarnición en un lugar buscan en su interior un edificio en el que puedan organizar la defensa, donde guardan armas, municiones y víveres. Allí aguantan la embestida de los guerrilleros hasta que llegan refuerzos. Es la mecánica de la guerra de guerrillas, en Barbastro, Calatayud, etc. Cuando están fuertes, los guerrilleros entran, ocupan una ciudad mientras los franceses subsisten encerrados en su defensa fortificando generalmente un convento. La estancia del guerrillero sirve para reponer víveres, imponer impuestos y castigar a traidores.

Villacampa defenderá Valencia del asalto de Suchet, pero se escapará con su división casi intacta: sitúase otra vez en la Tierra Baja, para colaborar en la reconquista de Zaragoza; pasa a la izquierda del Ebro, aguas arriba; hostiga Calatayud, La Almunia, Épila, Alagón, y coge tantos prisioneros que tiene que organizar una expedición hasta Alicante para llevarlos. Después será el primero en entrar en Valencia, cuando la abandona Suchet, al que persiguió hasta el Ebro; allí disolvió su división. Villacampa había sido nombrado capitán general de Madrid.

Villacampa cuenta con guerrilleros autónomos por tierras de Cariñena y Daroca, como Antonio Hernández, en el que tenía depositada gran confianza, y éste a su vez luchaba con ayuda de Nicolás Riverés «el Colacho», cuyas acciones llegaban hasta Calatayud pasando el Ebro o invadiendo el territorio de Mina. Hernández tomará Borja y el castillo de Mallén. Dominó las comarcas del Moncayo y el Huecha, y también la raya fronteriza de Ariza. Era tan audaz que a menudo se aproximaba a Torrero y saqueaba los almacenes y se llevaba el ganado francés. Otro paisano suyo fue muy popular, Tomás Campillos, de Cariñena, quien mandaba la caballería de José Obispo.